Ami Butini (nacido como Bénédict-Ami Butini; 21 de mayo de 1718 – 1780) fue un propietario de plantaciones y coleccionista etnográfico ginebrino que residió en Surinam durante el siglo XVIII. Es notable por haber sido uno de los pocos propietarios suizos que gestionaron personalmente sus fincas operadas por mano de obra esclava, así como por sus contribuciones significativas a las primeras colecciones etnográficas de Ginebra.
Primeros Años y Educación
Butini nació el 21 de mayo de 1718 en Ginebra, siendo el segundo de ocho hijos de Augustin Butini y Marthe de l'Escale. Su padre se desempeñaba como comerciante de telas y posteriormente como secretario de la Bolsa Francesa. Butini siguió la tradición protestante de su familia y cursó sus estudios en la Academia de Ginebra, donde se especializó en filosofía y teología, completando su tesis teológica en 1743.
Vida en Surinam
A principios de la década de 1750, Butini dejó Ginebra y se estableció en Paramaribo, Surinam, para administrar una plantación heredada llamada Tulpenberg, situada junto a un afluente del río Commewijne. En 1753, contrajo matrimonio en la colonia holandesa, aunque la identidad de su esposa permanece desconocida.
A diferencia de muchos propietarios europeos que gestionaban sus tierras desde la distancia, Butini decidió supervisar personalmente su finca. Además de la agricultura, ejerció como asesor legal en Paramaribo. Aunque Butini fue una figura prominente, no existen registros supervivientes que detallen el tamaño exacto de la plantación Tulpenberg, la cantidad de personas esclavizadas que trabajaban en ella o su rentabilidad económica.
Vínculos Familiares y Descendencia
Los registros históricos sugieren que Johanna Magdalena Buttini o Butini, nacida de una madre negra, pudo haber sido su hija. Entre 1789 y 1807, ella tuvo al menos 16 hijos con el propietario de plantaciones holandés Pieter Louis Berkhoff.
El Coleccionismo Etnográfico
Desde su llegada a Surinam, Butini desarrolló una pasión por recolectar objetos de las culturas locales que le resultaban fascinantes. En 1759, durante una visita a Ginebra, donó una colección considerable de objetos "exóticos" a la biblioteca pública de la ciudad (actualmente la Bibliothèque de Genève), enriqueciendo así su gabinete de curiosidades.
Esta donación fue fundamental, ya que marcó la primera vez que artefactos y especímenes de origen amerindio aparecieron en el gabinete de Ginebra, que hasta entonces contenía principalmente maravillas del Oriente y Asia. La colección constaba de aproximadamente cuarenta objetos, que posteriormente fueron trasladados al Museo de Etnografía de Ginebra.
Piezas Notables y Controversias
Entre los objetos donados se encontraban:
- Un collar hecho con dientes de grandes felinos (identificados como dientes de jaguar).
- Una flauta tallada en el fémur de una mujer indígena.
- Numerosos frascos con especímenes de flora y fauna surinameses conservados en ron o vinagre.
- Un feto humano de origen africano preservado en licor de azúcar, una pieza que refleja la deshumanización de las personas esclavizadas en la Europa del siglo XVIII.
Legado y Contraste Familiar
Existe una ironía histórica en la familia Butini: Ami Butini fue pariente de Jean-François Butini, un conocido opositor a la esclavitud. Mientras uno mantenía la estructura de la plantación esclava, el otro luchaba contra ella. Ami Butini falleció en 1780 en Paramaribo, Surinam, dejando tras de sí un legado complejo que oscila entre la explotación colonial y el interés temprano por la antropología.

