La historia de Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur es relativamente reciente y está marcada por la lucha contra un clima hostil, un terreno montañoso y un aislamiento extremo. Debido a estas condiciones, el territorio nunca tuvo una población indígena y la actividad humana se ha centrado principalmente en la industria de la caza de focas, la ballenera y la investigación científica, con interrupciones significativas durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de las Malvinas.
Descubrimientos Tempranos y Exploración (Siglos XVII al XIX)
Georgia del Sur fue el primer territorio antártico en ser descubierto por europeos. Se cree que fue visitada por primera vez en 1675 por Antoine de la Roché, un comerciante inglés nacido en Londres. Aunque su informe original se perdió, el descubrimiento fue documentado posteriormente por el marino español Francisco de Seixas y Lovera en 1690, y la isla comenzó a aparecer en los mapas como "Isla de Roché".

En enero de 1700, Sir Edmund Halley realizó un descubrimiento científico fundamental en la zona económica exclusiva de Georgia del Sur al describir la Convergencia Antártica.

En 1756, la isla fue avistada y nombrada "San Pedro" por el capitán Gregorio Jerez en el buque español León. A diferencia de las Islas Malvinas, España nunca reclamó formalmente la soberanía de Georgia del Sur, ya que el territorio caía dentro de la zona portuguesa según el Tratado de Tordesillas de 1494.
La Toma de Posesión Británica
El capitán James Cook, a bordo del HMS Resolution, realizó el primer desembarco, estudio y mapeo de Georgia del Sur. El 17 de enero de 1775, siguiendo las órdenes del Almirantazgo, tomó posesión de la isla en nombre de Gran Bretaña y la renombró como "Isla de Georgia" en honor al rey Jorge III.

Este evento es recordado hoy en día como el "Día de la Posesión", un día festivo oficial en el territorio.

Otras Islas y Rocas
El grupo de Shag Rocks y Black Rock, situados al oeste de la isla principal, fueron probablemente descubiertos en 1762 por el barco español Aurora. Posteriormente fueron visitados y renombrados por el cazador de focas estadounidense James Sheffield en 1819 y mapeados formalmente por el HMS Dartmouth en 1920.
Actividad Económica y Científica
Durante finales del siglo XVIII y todo el siglo XIX, la isla fue habitada temporalmente por cazadores de focas ingleses y estadounidenses. La primera captura de focas peleteras ocurrió en 1786. Sin embargo, esta actividad se llevó a cabo de manera insostenible, llevando a la población de focas casi a la extinción.

La industria evolucionó hacia la caza de elefantes marinos para la obtención de aceite. Además, la región se convirtió en un centro de investigación científica, destacando las expediciones del Comité de Descubrimiento entre 1925 y 1951, que aportaron datos cruciales sobre la oceanografía antártica.



