La Segunda Guerra de los Barones fue un conflicto civil devastador en la Inglaterra del siglo XIII, enfrentando a las fuerzas de los barones, lideradas por Simon de Montfort, contra las fuerzas realistas del rey Enrique III y, posteriormente, su hijo, el futuro rey Eduardo I. Este enfrentamiento no fue simplemente una lucha por el poder, sino una crisis constitucional que buscaba limitar la autoridad absoluta de la monarquía.

Causas del Conflicto
El reinado de Enrique III estuvo marcado por una profunda insatisfacción entre la nobleza inglesa. Las causas principales incluyeron:
- Crisis Financiera y Gobernanza: El rey exigía fondos adicionales para proyectos personales y guerras extranjeras, mientras que los barones criticaban su dependencia de consejeros extranjeros y sus métodos de gobierno.
- Hambrunas y Descontento Social: La inestabilidad económica y las hambrunas generalizadas exacerbaron la tensión social.
- El Ascenso de Simon de Montfort: Originalmente un aliado del rey, de Montfort se convirtió en su enemigo tras disputas sobre sus acciones en Gascuña y su matrimonio con la hermana del rey, Leonor.
El Papel del Antisemitismo y las Deudas
Durante este periodo, la Corona utilizó a la comunidad judía como fuente de ingresos mediante impuestos punitivos. Muchos barones y terratenientes estaban endeudados con prestamistas judíos; para eliminar estas deudas, algunos partidarios de de Montfort instigaron masacres antisemitas, destruyendo los registros de deuda para borrar sus obligaciones financieras.
El Camino hacia la Guerra
En 1258, siete barones prominentes obligaron a Enrique III a aceptar las Provisiones de Oxford. Este documento buscaba abolir la monarquía absolutista anglo-normanda, estableciendo un consejo de veinticuatro barones para gestionar el gobierno y convocando un parlamento cada tres años para supervisar la gestión real.
Sin embargo, Enrique III buscó anular este acuerdo. En 1261, obtuvo una bula papal que lo liberaba de su juramento, lo que llevó a la oposición baronial a convocar su propio Parlamento y, eventualmente, al estallido de la guerra civil.

Desarrollo y Desenlace
Simon de Montfort logró éxitos iniciales significativos, llegando a capturar e encarcelar al rey Enrique III. Durante su breve periodo de control, de Montfort estableció un protectorado de facto y amplió la base social del parlamento, extendiendo por primera vez el derecho de representación a los commons (comunes).
El régimen de de Montfort terminó abruptamente en 1265, cuando fue derrotado y muerto por las fuerzas leales al rey en la Batalla de Evesham. Tras su muerte, la autoridad real fue restaurada plenamente en 1266.
Consecuencias y Legado
La guerra concluyó formalmente con el Dictum de Kenilworth en 1267, un tratado de paz que permitió a los barones rebeldes recuperar sus tierras bajo ciertas condiciones. Asimismo, el Estatuto de Marlborough de 1267 confirmó legalmente la Magna Carta y la importancia del Parlamento, sentando las bases para el sistema constitucional inglés moderno.
