Jesús Hernández Tomás (1907-1971) fue una figura prominente y controvertida del comunismo español, cuya trayectoria abarca desde la fundación de células partidistas hasta alcanzar la cima del poder gubernamental durante la Guerra Civil Española, para terminar sus días en el ostracismo y el exilio.

Primeros Años y Ascenso Político
Nacido en Murcia en 1907, Hernández Tomás comenzó su militancia temprana siendo uno de los fundadores del Partido Comunista en Vizcaya. Su compromiso con la causa proletaria lo llevó a formar parte de la guardia de Óscar Pérez Solís, Secretario General del PCE, en 1922. A lo largo de la década de 1920, participó en diversas actividades clandestinas, incluyendo un ataque fallido contra el socialista Indalecio Prieto, y fue miembro del Comité Central de las Juventudes Comunistas en 1927.
Tras un periodo de encarcelamiento entre 1929 y 1930, se trasladó a la Unión Soviética coincidiendo con la proclamación de la Segunda República Española en 1931. Allí se formó en la Escuela Leninista de Moscú, adquiriendo la disciplina y la ideología necesarias para escalar en la jerarquía del partido.
Cambio de Rumbo en el PCE
En 1932, el Partido Comunista de España (PCE) experimentó un giro estratégico fundamental: abandonó el eslogan de la Komintern sobre el "Gobierno de Obreros y Campesinos" para adoptar la "Defensa de la República". Hernández Tomás fue parte de la nueva generación de líderes que sucedió a José Bullejos, integrando el Politburó del PCE y encargándose de la agitación y propaganda (agitprop). Además, asumió la dirección del periódico Mundo Obrero en 1933.
El Papel de Hernández durante la Guerra Civil Española
Con la llegada de las elecciones de 1936, fue elegido diputado por Córdoba. Tras el estallido del conflicto bélico, Hernández adoptó una postura pragmática, afirmando que las circunstancias históricas no permitían hablar de una revolución proletaria inmediata, priorizando en su lugar la victoria militar y la estabilidad gubernamental.
Ministerios y Conflictos Internos
El presidente Francisco Largo Caballero lo nombró Ministro de Educación y Bellas Artes el 4 de septiembre de 1936, y posteriormente Ministro de Educación y Salud bajo el gobierno de Juan Negrín. Durante su mandato, impulsó reformas educativas concebidas como una función social.
Sin embargo, su estancia en el poder estuvo marcada por fuertes tensiones. En mayo de 1937, Hernández y Vicente Uribe provocaron la caída del gobierno de Largo Caballero tras desacuerdos sobre la violencia de los "Sucesos de Mayo" en Barcelona. Los comunistas exigieron la prohibición del POUM y la detención de sus líderes, acusándolos de ser "fascistas", una demanda que Largo Caballero rechazó.
Lucha contra la Oposición y Caída
Hernández llevó a cabo una campaña agresiva contra Indalecio Prieto, el Ministro de Defensa Nacional, logrando que dejara el cargo a principios de 1938. No obstante, en abril de 1938 fue sustituido por Segundo Blanco en una remodelación del gabinete. Tras la derrota republicana en la Batalla del Ebro, Hernández mantuvo una posición de liderazgo virtual en el partido mientras se encontraba en Madrid.
Exilio, Ruptura y Legado
Tras la caída de la República en marzo de 1939, Hernández se exilió sucesivamente en Orán, Moscú y finalmente México. Aunque inicialmente fue elegido para el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, perdió influencia tras el suicidio de José Díaz en 1942.
La Ruptura con el Estalinismo
En 1944, fue expulsado del PCE por deslealtad a la dirección. El punto de ruptura definitivo llegó en 1953 con la publicación de sus memorias, Yo fui ministro de Stalin (traducido al francés como La Grande trahison). En este libro, Hernández denunció la tortura y asesinato de Andrés Nin, los juicios de Moscú y la interferencia estalinista en la Guerra Civil Española.
A raíz de esto, los leales al partido lo tacharon de "degenerado" y "mujeriego". En 1953 fundó el Partido Comunista Independiente en Bucarest, con una tendencia pro-yugoslava, pero tras su disolución, se retiró de la política y regresó a México, donde vivió hasta su muerte en 1971.
Su figura fue borrada de la historia oficial del PCE publicada en París en 1960. Incluso Dolores Ibárruri, en sus memorias, se refirió a él únicamente como "el otro ministro comunista", evitando mencionar su nombre.
